Cada minuto, 8 personas se ven forzadas a abandonar sus hogares. En 2011, 800.000 personas se han visto obligadas a huir cruzando fronteras. En el mundo hay 42,5 millones de personas en situación de refugiados (15,2 millones), desplazados internos (26,4 millones) o solicitantes de asilo (895.000).

Según el informe “Tendencias Goblales 2011″, elaborado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el desplazamiento forzado está afectando a un número cada vez mayor de personas a nivel global, con la media anual sobrepasando los 42 millones en los últimos cinco años. Asimismo, el informe señala que una persona que se convierta en refugiado tiene muchas posibilidades de permanecer en esa situación por demasiados años, a menudo en un campo de refugiados o viviendo en situación de precariedad en algún barrio urbano. De los 10,4 millones de refugiados bajo el amparo de ACNUR, casi tres cuartas partes (7,1 millones) llevan viviendo en el exilio durante más de cinco años, a la espera de una solución a su situación.

Distribución mundial de refugiados

La cifra de nuevos desplazamientos forzados en 2011 fue de 4,3 millones de personas, de las cuales 800.000 huyeron de sus países cruzando fronteras y convirtiéndose en refugiadas.

Afganistán sigue siendo el mayor productor de refugiados (2,7 millones), seguido de Irak (1,4) Somalia (1,1), Sudán (500.000) y la República Democrática del Congo (491.000). Aproximadamente cuatro quintas partes de la población mundial de refugiados han huido hacia sus países vecinos y esto se refleja en las importantes bolsas de refugiados que hay, por ejemplo, en Pakistán (1,7 millones), Irán (886.000), Kenia (566.500) o Chad (366.500).

En cuanto a los países industrializados, Alemania encabeza la lista como el país que más refugiados acoge con 571.700. Por su parte, Sudáfrica fue el que tuvo mayor número de solicitantes de asilo (107.000), una situación que se ha venido manteniendo así desde hace cuatro años.

Los refugiados de Dadaab

Médicos Sin Fronteras ha querido destacar hoy la situación del medio millón de refugiados somalíes en los campos de Dadaab (Kenya), que, diseñados como una solución temporal para dar refugio a los somalíes que huían de la guerra civil en su país, suman ya 20 años y se han convertido en residencia permanente de la mayoría de aquellos que acudieron buscando refugio.

Dadaab es el mayor campo de refugiados del mundo. Sus cinco campos (Dagahaley, Hagadera, Ifo, Kambios e Ifo2) albergan a 465.611 refugiados registrados oficialmente y a decenas de miles más que no han podido registrarse. Tres cuartos de la población son menores de 12 años, mujeres y personas mayores.

En los últimos meses, las condiciones de inseguridad han estado amenazando aún más la ya precaria situación de este medio millón de personas.

Sobre dicha situación versa el informe “Dadaab un refugio incierto”, que describe la situación de medio millón de refugiados que viven en condiciones cada vez más inseguras y en el que se reclama la búsqueda de alternativas a dichos campos.

Según MSF, “pasado el breve episodio mediático del verano de 2011, la crisis de Dadaab ha vuelto a quedar en la sombra, mientras la comunidad internacional centra su mirada en el problema de los piratas y en la consolidación de Somalia como Estado”. Ante esta situación, la organización propone como posibles alternativas tales como llegar a un compromiso internacional para la obtención de cuotas más amplias para el reasentamiento en otros países, el traslado de la población refugiada a campos seguros de dimensiones más manejables y/o la creación de mecanismos que fomenten la autosuficiencia entre los refugiados.

Leer informe completo

España y los refugiados

Por su parte, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) presentó ayer su informe anual, en el que destaca cómo las peticiones de asilo se han reducido en un 65% en los últimos 10 años.

En 2011 se concedió protección internacional en España a un total de 1.010 personas –de ellas, a 340 se les reconoció como refugiados, 650 consiguieron protección subsidiaria y a 20 se les concedió por razones humanitarias-.

Medidas como el requerimiento del visado de tránsito para ciertas nacionalidades y la “externalización de fronteras” -de forma que se hace recaer la responsabilidad de gestionar estas peticiones en los países de origen, muchos de ellos no democráticos-, dificultan aún más el inicio del trámite.

Además, España no reconoce como condiciones para obtener el estatus de refugiado la persecución por motivos de orientación sexual o identidad de género, la que generan las maras y bandas de crimen organizado, o la pertenencia a redes de trata de personas.

Para denunciar esta realidad, y como conmemoración del Día Mundial del Refugiado, CEAR ha lanzado la campaña “No entran”, que caricaturiza la falta de solidaridad y el mal trato que, en demasiadas ocasiones, reciben quienes llegan a nuestra frontera.

La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia. Tenía los ojos oscuros y no hablaba nunca en voz alta. Sólo cuando la risa le llenaba la boca, se le escapaba un Ay madre mía de mi vida que aún no había aprendido a controlar, y lo repetía casi a gritos sujetándose el vientre.

Se pasaba gran parte del día escribiendo en un cuaderno azul. Llevaba el cabello largo, anudado en una trenza que le recorría la espalda, y estaba embarazada de ocho meses. Ya se había acostumbrado a hablar en voz baja, con esfuerzo, pero se había acostumbrado. Y había aprendido a no hacerse preguntas, a aceptar que la derrota se cuela en lo hondo, en lo más hondo, sin pedir permiso y sin dar explicaciones.

Y tenía hambre, y frío, y le dolían las rodillas, pero no podía parar de reír.

Reía. Reía porque Elvira, la más pequeña de sus compañeras, había rellenado un guante con garbanzos para hacer la cabeza de un títere, y el peso le impedía manipularlo. Pero no se rendía. Sus dedos diminutos luchaban con el guante de lana, y su voz, aflautada para la ocasión, acompañaba la pantomima para ahuyentar el miedo.

El miedo de Elvira. El miedo de Hortensia. El miedo de las mujeres que compartían la costumbre de hablar en voz baja. El miedo en sus voces. Y el miedo en sus ojos huidizos, para no ver la sangre. Para no ver el miedo, huidizo también, en los ojos de sus familiares.

Era día de visita. La mujer que iba a morir no sabía que iba a morir.

La voz dormida. Dulce Chacón

En una misma semana disfrutamos de Dulce gracias a la cinta de Benito Zambrano y descubrimos aún más -o más bien, vivimos la alegría de un reconocimiento tan merecido- a Inma con su Tiempo de arena. Lástima que la morenita no esté para para verlas, que disfrutaría…

Dos hermanas con un talento compartido e inagotable; una voz que nunca dormirá gracias a las novelas y poemas que nos dejó antes de marcharse -la de Dulce- y una finalista del Premio Planeta -Inma- que esperamos no deje de escribir, porque se disfruta cada palabra que escribe como si no fuera a haber más.

Dos hermanas que, con sus muchísimas diferencias a pesar de ser gemelas, son y seguirán siendo la voz de quienes no la tuvieron en su tiempo. La voz dormida y Tiempo de arena comparten esa fuerza y esa reivindicación del papel, el sufrimiento y el sacrificio de las mujeres a lo largo de la historia. Ambas autoras, ambas hermanas, nos descubren lo inmenso de la vida y de las mujeres en sus obras. A ambas gracias, por compartir vuestro talento con nosotros.

Felicidades a las dos.

Eran dos y el resto del mundo”; dice vuestra madre. Ahora sois dos, y cada una, con el mundo.

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Publicado: 19 octubre, 2011 en Uncategorized

Famine is the real obscenity

Publicado: 7 octubre, 2011 en Vídeos

 

 

Entrevista al Jefe de la Misión Diplomática de Palestina en España, Musa Amer Odeh.

Estos días hemos visto a Mahmud Abbas solicitar al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) su ingreso como miembro de pleno derecho. ¿Por qué acudir a la ONU antes de conformarse como estado?

Nosotros declaramos nuestra independencia en 1988, a través de nuestro parlamento en el exilio, que representaba a nuestro pueblo dentro y fuera de Palestina, en la diáspora. Desde entonces, hemos sido reconocidos por más de 100 países, incluidos varios miembros del Consejo de Seguridad, como China, Rusia o India.

A pesar de esto, después de 20 años de conversaciones con Israel, -desde las conversaciones de Madrid en 1991- desafortunadamente, no hemos conseguido nada.

Durante este tiempo, los israelíes han incrementado las actividades de asentamientos, pasando de menos de 190.000 a más de medio millón existentes hoy. No sólo han seguido construyendo asentamientos judíos, sino que han levantado un muro en el corazón de la tierra palestina -no en las fronteras israelíes- confiscando nuestra tierra y demoliendo nuestras casas, especialmente en Jerusalén Este, donde no nos permiten construir, puesto que están intentando convertirla en una ciudad puramente judía, negándonos los permisos de construcción.

La Hoja de Ruta aprobada en 2003 por la comunidad internacional y por el Consejo de seguridad por medio de la resolución 1515, establece obligaciones para palestinos e israelíes; obligaciones que cumplimos pero frente a las que Israel no ha hecho nada: la primera obligación de los israelíes era terminar con la política de asentamientos, pero desde entonces hasta hoy estos asentamientos se han cuadriplicado.

¿Es esta petición a la ONU una llamada de atención a la comunidad internacional sobre la situación que vive Palestina?

A partir de esta experiencia negativa de estos casi 64 años, hemos decidido optar por otra vía. Así, entendemos que hay que sentar unas nuevas bases; puesto que creemos en la negociación, pero hoy ya queremos dar el paso de ser población ocupada a Estado ocupado, y en esos términos, negociar con el Estado ocupante.

Creemos en seguir negociando con los israelíes, pero sobre otras bases, porque con las existentes no ha sido posible. Por ellos, pedimos a las Naciones Unidas que nos reconozca como Estado, con las fronteras marcadas en 1967 y Jerusalén Este como capital.

No buscamos deslegitimar a Israel, pero sí le estamos diciendo a la comunidad internacional que ya es suficiente. No podemos seguir viviendo en el régimen de apartheid y ocupación al que nos tiene sometidos Israel.

Lo único que buscamos es tener paz con los israelíes, nosotros no los elegimos a ellos, ni ellos a nosotros, pero aquí estamos, y aquí están ellos, y tenemos que buscar la forma de vivir juntos: su estado y el nuestro.

No buscamos deslegitimarlos; por el contrario: si obtuviéramos el reconocimiento como Estado y la paz, eso legitimaría a Israel, legitimaría sus fronteras y su territorio.

¿Cuál sería la principal diferencia entre ser un territorio ocupado o un país ocupado?

La situación es completamente diferente, y significaría que todas las actividades israelíes en nuestro territorio serían ilegales.

¿Y la principal ventaja de ser un Estado miembro de las Naciones Unidas?

Seríamos un estado miembro de la ONU ocupado por otro miembro, lo que haría que el asunto fuera prioritario para las Naciones Unidas, y su solución, por tanto, más urgente.

¿Qué les parece la opción que proponen algunos países como más viable, de reconocerles no como Estado miembro sino como observador?

Nuestra solicitud formal es la de ser miembro de pleno derecho. Si obtuviéramos nueve votos y no hubiese veto, esta petición sería trasladada a la Asamblea General y se discutiría entre los miembros, situación en la que creemos que seríamos aceptados.

Pero EEUU ya anunciado que usará su derecho a veto si esto ocurre…

Sí.

En ese caso, si finalmente EEUU hace uso de su derecho a veto, pediremos a la Asamblea General que se nos reconozca como Estado no miembro; pero siempre como Estado y no como “entidad”, como es el caso del Vaticano o fue el de Suiza –que fue durante 6 años estado observador, no miembro-.

Ustedes están reclamando las fronteras de 1967. ¿Cuáles son las fronteras que propone Israel, si es que éste es realmente el punto que está frenando las negociaciones?

No hay fronteras propuestas por Israel. Parece que lo que buscan realmente es perpetuar su ocupación. Hablan de paz, pero en realidad, con sus actos, están creando la guerra contra los palestinos; confiscando nuestra tierra, construyendo asentamientos, continuando la expansión del muro en el territorio palestino, arrestando y matando a nuestra población, demoliendo nuestras casas y ocupando Jerusalén Este, en contra de la ley y de las distintas resoluciones internacionales.

Estamos pidiendo un 22% de la Palestina histórica. Hemos reconocido y reconocemos al Estado israelí desde 1993, con la firma de los Acuerdos de Oslo, y lo que demandamos hoy es que se nos reconozca a nosotros.

¿Por qué no reconocer a Israel como Estado “judío”?

Ahora se nos exige por parte de Israel que, a pesar de haberle reconocido como estado desde hace casi 20 años, lo reconozcamos como estado judío, exigencia que no ha hecho a ningún otro país, y que además de constituir una provocación evidente, no podemos aceptar, porque afectaría a los derechos de 1.000.000 de palestinos que viven en Israel –que no fueron a Israel, sino que Israel “vino” a ellos- que de esta forma perderían sus derechos.

Ya reconocimos en su momento a Israel como Estado, lo que no vamos a hacer es reconocerlo como estado judío. Es una provocación y no vamos a aceptarla, es una demanda sólo hacía los palestinos, y no entendemos el porqué: el único que tiene que reconocer al otro Estado es Israel, y no poner nuevas exigencias como ésta de reconocer el carácter judío del estado israelí.

¿Es éste un conflicto religioso?

No. Es un conflicto político y, en nuestra opinión, no se debe incorporar la religión a este asunto. Queremos pedir a la comunidad internacional que se de cuenta de lo peligroso que puede ser darle un cariz religioso a un conflicto tan complicado. Para nosotros, Palestina es un Estado para todos sus ciudadanos: hay árabes, hay cristianos y hay judíos, y es lo que estamos pidiendo también a Israel: que sea un Estado para todos, no sólo para los judíos, también para los palestinos que viven –y vivían antes de la proclamación de Israel como Estado independiente- en su territorio. Si no, ¿qué pasará con ellos?

El reconocimiento a Israel como estado es algo que ya terminamos hace años, ya les reconocimos… lo que pedimos hoy es que nos reconozcan a nosotros.

No ha sido fácil para los palestinos ceder a Israel el 67% de la Palestina histórica, un importante y doloroso paso que ya dimos, y hoy queremos ser un Estado, junto a Israel, y sin más territorio que el fijado en la Hoja de Ruta de 1967.

¿Por qué se opone Israel a las fronteras de 1967?

Porque claman que no son seguras, que no pueden defender sus fronteras. Pero Israel es la primera potencia militar del mundo, tiene armas nucleares… mientras nosotros ni siquiera tenemos ejército.

Palestina es el lado débil que necesita defenderse, no Israel, y la única garantía para la seguridad de todos es la paz, no las armas, ni la militarización: la paz es la única garantía para la seguridad de Israel y no vendrá de la mano de la ocupación. Tenemos que terminar con la ocupación.

Necesitamos, queremos y merecemos nuestra libertad. Estamos perfectamente preparados para tener un estado democrático y moderno, y para mantener la estabilidad de la región. No podemos continuar así, necesitamos ser libres; más aún en un momento como el actual en que el mundo árabe podríamos decir que está “despertando”; Palestina no debe quedar apartada de nuevo.

Sólo queremos que se respeten nuestros derechos. Sabemos no tenemos el apoyo de EEUU -por el fuerte lobby judío que existe en este país- pero esta actitud nunca traerá la paz ni la seguridad a Israel, la única forma de tener estabilidad y seguridad es la paz, y la paz necesita de la justicia, y no hay justicia mientras se continúe una ocupación.

El pueblo palestino lleva demasiados años sufriendo por una situación que no viene de sus actos, no habían hecho nada para acabar así. No somos ni éramos responsables del sufrimiento judío en la segunda guerra mundial, pero hemos pagado sus consecuencias.

¿Estado palestino, cuándo?

Esperemos que ya, este año.. ayer.

Ese es nuestro derecho, y llevamos esperando demasiados años.

Tras los últimos acontecimientos en Libia, ¿podemos hablar ya de una caída definitiva del régimen de Gadafi?

Parece claro que la caída del régimen ya se ha producido, no sólo en términos de control geográfico de la mayor parte del país por parte del Consejo nacional Transitorio (CNT) sino por el hecho de que las fuerzas leales a Gadafi no han ofrecido resistencia como se suponía en principio en la etapa de asedio a Trípoli, la capital.

En cualquier caso es sabido que el hecho de que el propio Gadafi no haya sido detenido obliga a mantener la cautela, porque significa que conserva todavía capacidades para seguir controlando esta nueva etapa de la historia libia. Recordemos que ciudades como Sirte y Derna, donde aún se están produciendo combates, han sido leales hasta ahora a Gadafi, y que todavía queda también la duda de si la no resistencia armada en Trípoli por parte de las fuerzas leales a Gadafi significa una derrota o un cambio de táctica encaminada a entrar en un periodo de guerra de guerrillas, provocando una inestabilidad que se aproveche de las previsibles fracturas y fragmentación de las nuevas autoridades.

En este escenario, ¿cuál será ahora el papel de la OTAN?

Partiendo de la idea de que el papel de la OTAN ha sido fundamental para legar a la situación actual, es decir: sin el apoyo aéreo y el asesoramiento de la OTAN a las fuerzas rebeldes no habríamos llegado en seis meses al derrocamiento del régimen libio; se sienta un precedente negativo muy importante por la manipulación de las resoluciones de la ONU, diseñadas para la protección de la sociedad civil y que sin embargo se han utilizado fundamentalmente ara apoyar a uno de los bandos combatientes y provocar la caída del régimen. Es un precedente que considero negativo y que seguramente nos costará en el futuro.

A partir de este momento, la OTAN deja de ser protagonista, y lo fundamental ahora es tener claro que lo que toca es reconstruir un país, con una enorme riqueza gasística y petrolífera –quiero decir con esto que no se empieza de cero- pero en un esfuerzo fundamentalmente civil, que una organización como la ONU debe liderar junto a cooperando con las nuevas autoridades. El protagonismo tiene que ser obviamente libio, nada tiene que ser impuesto desde el exterior pero, acompañando ese proceso, desde luego la ONU debería ser por legitimidad y capacidad el organismo externo que facilite la coordinación en todos los aspectos.

¿Por qué se ha apoyado, a partir como apunta anteriormente de la manipulación de las resoluciones de la ONU, a un bando concreto?

El hecho es que es la primera vez en que de forma tan explícita se utilizaba el Principio de Responsabilidad de Proteger (PRP) en una resolución de la ONU, no sólo en la1970, sino fundamentalmente en la 1973, así es como quedaba reflejado.

En cualquier caso, creo que lo que hay que entender es que ha habido un fallo por parte de los gobiernos occidentales, que creyeron en primera instancia que así como Ben Alí había caído y Mubarak había caído, Gadafi iba a hacer exactamente lo mismo: desaparecer de la escena política intentando mantener sus privilegios económicos y la inmunidad del sistema judicial interno.

Desde ese punto de vista, cuando Gadafi muestra su voluntad de resistir nos encontramos con que el instrumento con que cuenta la comunidad internacional no es el adecuado para impedir que siga dominando libia, y por lo tanto se utiliza este instrumento manipulándolo y forzándolo mas allá de sus límites, para provocar un resultado que no estaba inicialmente calculado, que era el de provocar la caída del régimen a través de una intervención militar como ha sido la de la OTAN.

Los líderes del CNT libio han declarado que su objetivo no es formar gobierno, sino “guiar al país a elecciones libres el establecimiento de una constitución para Libia”, y han anunciado elecciones en 8 meses, ¿qué cree que se puede esperar de este nuevo gobierno? ¿hablamos de una sustitución de Gadafi por otros líderes que perpetúen el mismo sistema, o realmente Libia está avanzando hacia una democracia participativa?

Esa es precisamente la principal inquietud mirando hacia el futuro, porque teniendo en cuenta los perfiles de las cabezas más destacadas de ese consejo nacional transitorio es obligado reconocer que han sido estrechos colaboradores de Gadafi durante mucho tiempo y que, más bien, han saltado de un barco que creían que se hundía para intentar seguir flotando en otro -el CNT- y que ninguno de ellos tiene un acreditado currículum como demócrata o respetuoso con los derechos humanos.

Si a eso le añadimos las facturas entre ellos, el hecho de que básicamente el CNT donde tiene su peso específico es en la cirenaica y la tripolitana difícilmente va a aceptar un liderazgo de la cirenaica -pongamos que son dos regiones históricamente no sólo separadas sino enfrentadas-… todo eso hace pensar en muchas dificultades para poner en marcha esta etapa.

El CNT ojalá cumpla la promesa que hicieron inicialmente de que ninguno de sus miembros se presentaría a esas hipotéticas futuras elecciones, pero es difícil lograrlo mirando a tantas otras experiencias; que individuos que pueden decir que gracias a ellos se ha producido esta caída del régimen de Gadafi, vayan a renunciar a la posibilidad de obtener un beneficio propio y para los suyos.

Desde esa perspectiva el CNT es una entidad que genera más inquietudes que esperanzas a día de hoy.

¿Representará la caída de Gadafi y la formación de un nuevo gobierno libio una mayor apertura e integración de libia en el sistema internacional?

Desde una perspectiva interna, la posibilidad de que emerja un sistema democrático en Libia ahora es una posibilidad entre otras, desde mi punto de vista desde luego no la mas probable. No hay una experiencia de una sociedad libre por esas fracturas internas y tribales que antes mencionaba, luego esto puede llevarnos a un escenario en que se produzca una apertura relativa, pero no suficiente para llegar al final a un sistema plenamente democrático.

Con respecto al exterior, después de haber superado la etapa de aislamiento y sanciones internacionales, recordemos que Libia desde 2003 se había reincorporado al escenario internacional, en una inteligente jugada táctica por parte de Gadafi, en la medida que es un importante productor de petróleo de calidad y codiciado por muchos países. Todos los países occidentales, y eso incluye a España, han estado inmersos en una carrera desesperada para ganarse los favores del dictador Gadafi.

En esa misma línea, la Libia de mañana sigue teniendo petróleo, sigue teniendo gas, y por lo tanto suponemos que éste será el elemento fundamental que lo volverá a reintegrar en el escenario internacional y por tanto habrá amplitud de relaciones con muchos países, no sólo potencias tradicionales occidentales sino también otros como China o Qatar.

Tras la caída de Gadafi, ¿es el momento ya de Siria? ¿acelerará la transición libia la caída de Bashar?

Es tentador jugar a ese tipo de esquemas: después de Ben Alí cae Mubarak después de Mubarak Gadafi y ahora el siguiente tendría q ser El Asad. Más allá de esa generalización de la, desde mi punto de vista, mal llamada “primavera árabe”, cada caso tiene sus particularidades.

A día de hoy, en Siria, en términos estructurales, parece claro que el tiempo corre en contra del régimen de Bashar El Asad. Tiene los días contados, pero también es cierto que cuenta con varias ventajas que no tenia el régimen de Gadafi para poder sostenerse en un estado de poder. Recordemos que en su día, desde la operación Tormenta del Desierto, que tumbó en el 91 a Saddam Hussein e hizo ver ya que su tiempo político había terminado, hasta que fue finalmente derrocado, detenido y posteriormente ahorcado pasó más de una década.

Una cosa es que Bashar esté estructuralmente tocado y otra que el colapso del régimen se vaya a producir mañana.

Una ventaja fundamental que tiene Siria a día de hoy es la certeza de que no va a tener que enfrentar una intervención militar como la libia, puesto que las potencias occidentales prefieren hoy el estatu quo del régimen de Bashar como un mal menor, ya que cualquier alternativa –sobre todo la del protagonismo islamista- consideran que sería todavía peor.

Bashar se enfrenta únicamente a enemigos internos, en la actualidad muy fragmentados. Todavía es cuestión de esta semana la creación de un Consejo Nacional Sirio con algunos miembros de la oposición, en el camino de lo que fue el CNT libio, pero que claramente no ha llegado aún a ese punto. Por lo tanto El Asad se enfrenta a una población fragmentada, descontenta y que no parece que ponga en cuestión el control del juego todavía.

Parece que El Asad no tiene respaldo completo de parte de sus Fuerzas Armadas: en la represión, hasta el momento, participan dos cuerpos de élite, la Guardia Republicana y la División Acorazada, que suponen unos 20.000 soldados que se coordinan con los servicios secretos y los grupos paramilitares, todos ellos pertenecientes a la minoría religiosa alauí, de la que forma parte el presidente, aunque el país es mayoritariamente suní.

El grueso de los cerca de 300.000 reclutas del Ejército sirio y los pilotos de la Fuerza Aérea son suníes.

Algunos expertos señalan que será en los próximos meses, cuando la oposición se arme y comiencen a ser necesarias las fuerzas armadas, cuando comenzará, como en el caso libio, la división en el ejército y el final del régimen ¿Se dividirá el ejército sirio como ha hecho el libio? ¿esperamos que sea entonces cuando comience la caída del régimen de El Asad?

Desde luego esa es una de las posibilidades, la más inquietante para el propio régimen. Recordemos que el poder hoy se sustenta fundamentalmente en la cohesión del clan El Asad, (cohesión q no esta en cuestión) perteneciente a la minoría alauí –un 10 o 12% de la población siria- y en la cohesión de las fuerzas de seguridad y defensa que, aunque en su nivel de tropa son fundamentalmente suníes, puesto que la mayoría de la población siria lo es, es sus cuadros de mando son abrumadoramente alauíes.

Luego desde ese punto, en la medida en que el régimen solo deba enfrentar crisis que lleven a la utilización de fuerzas de seguridad o paramilitares contra la población, hoy en una ciudad y mañana en otra, le es suficiente con esos 20.000 soldados más leales. Por el contrario, si la crisis se produjese simultáneamente en varias ciudades obligaría al régimen a tener que desplegar medios de seguridad y defensa simultáneamente en varios lugares, o lo que es lo mismo, tendría que meter en juego a unidades no tan leales. Eso es lo que efectivamente puede provocar fracturas mucho más significativas de las que ha habido hasta ahora, en la medida en que haya soldados suníes que no quieran disparar contra la población civil.

Solamente hemos visto hasta ahora pequeños indicios de que esto pueda ocurrir, pero básicamente porque, como digo, no ha sido necesario emplear al grueso de las fuerzas armadas.

Si eso llega a ocurrir probablemente nos encontraríamos con el régimen en un momento de extrema debilidad.


32 días son los que llevo en Nicaragua, es la octava vez que vengo y siempre me duele la pobreza, mirarla y descubrirla cada vez más a fondo.

Estos días, me rondaba la cabeza una frase, un titulo para escribir todo o que vivo y me golpea en estos tiempos…. “la violencia de la pobreza”. Para mi, venía resumiendo esa dimensión mas allá de la pobreza, que se descubre cuando vienes varias veces y ves como la gente muere por no ir al hospital porque no puede permitírselo: porque los caminos están malos, porque si vives en Agua Agria no hay camiones desde el viernes a las 3 de la madrugada hasta el lunes y son 15 kilómetros a pie hasta la carretera, porque el hospital solo tiene suero y lo tienes que comprar tu, porque está lleno de perros, gatos e insectos, porque para que te hagan una prueba tienes que comprar el sulfato que solo venden en Managua y que cuesta la mitad de lo que ganas en la cosecha de tres meses….

En fin, que venía pensando en lo hostil que es la vida de estas personas, y en la violencia que genera en ellas esta hostilidad. Eso hace que muchos padres y madres maltraten a sus hijos, que les den duro con un garrote o con una correa que solo con verla te estremece porque se les quemen los frijoles, lleguen tarde a casa, o simplemente sean “necios”,algo bien natural cuando eres chavalo.
Abusos, maltratos… Un niño de tres años que te cuenta sin pestañear como su mama “puñaleo” el sábado a su papa porque la estaba estrangulando.

Todo eso me pasaba por la mente, todo eso me estaba golpeando y desubicando sobre cómo actuar, cómo trabajar para combatir la desesperanza que provoca llevar 20 años comiendo frijoles y arroz, cuando se come, o eligiendo que hijo sigue estudiando la secundaria porque en la casa solo hay una bicicleta y no hay dinero para pagar el camión que le lleva a la escuela.

Hoy me ha golpeado algo distinto, en relación con esto que venía viviendo estos días.
Me ha hecho sentir mal, absurda y avergonzada de mi país, supuestamente “desarrollado y democrático”, ver las cargas policiales contra los manifestantes en contra de la visita del Papa en Madrid, y ver las disputas entre mis contactos de facebook, la mayoría de mis veintiocho años para abajo.
No hemos vivido guerra, ni dictadura, nunca hemos pasado hambre ni hemos tenido que decidir si comer o tratar el cáncer de nuestra madre o abuela, porque no hay dinero para ambas cosas.
Pero si vivimos algo: vivimos el odio y el extremismo, estamos fomentando que la policía cargue de esa manera contra los manifestantes, vivimos en una sociedad que, por ejemplo en política descalifica por sistema al oponente en lugar de buscar un consenso, criticar de manera constructiva lo que nos parezca mal y -el aspecto tristemente mas olvidado- hacer algo de autocrítica.

Vivimos en la paja del ojo ajeno y la ignorancia de la viga en el propio.

Cada vez que hay críticas sacamos las uñas, descalificamos al que no piensa como nosotros y acabamos, aunque no queramos darnos cuenta, haciendo el ridículo con argumentos vanos o desprovistos de respeto.

Es violenta la pobreza. Hace que las personas sufran tanto que acaben haciendo sufrir también a quienes les rodean. Por decirlo de alguna forma, es una violencia “comprensible” aunque no sea justificable.

La nuestra no. Estamos dando pasos hacia atrás. No estamos queriendo respetar del todo el carácter laico de nuestra Constitución agarrándonos a que la mayoría de la población es católica, pero nos revolvemos en rabia si hablamos de cambiar aspectos que tengan que ver con la unidad del país.

Se nos está empezando a olvidar que la Constitución, la estabilidad, la paz… se basan principalmente en la búsqueda de un consenso, en ceder todos por el bien común.

La crisis nos está llevando cada vez mas al odio al diferente, al extranjero… la “lucha contra el terrorismo internacional” al odio al islámico y al árabe…

Perdemos poco a poco la capacidad de conciencia, de solidaridad, de empatía.

Hoy es con el Papa, y parece que queramos volver no a las guerras santas o a quemar a los herejes, pero sí a silenciarlos porque nos molesta que no piensen igual.
Mañana sera con los rojos, pasado con los fachas, los perroflautas, los 15M, los moros, los cristianos….

Quien sabe si nos pararemos a reflexionar o si simplemente reventaremos.

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La victoria del cristiano Goodluck Jonathan en las elecciones presidenciales han desatado la violencia en Nigeria. Tras las elecciones “más limpias de la historia del país”, el grupo terrorista Boko Haram se resiste a aceptar su investidura. Desde que se conoció el resultado de las elecciones, celebradas el pasado 16 de abril, 800 personas han muerto en el norte del país.

En el sur los rebeldes del Movimiento de Emancipación del Delta del Níger (MEND), en el centro del país, choques interétnicos y religiosos enfrentan a la población; y en el norte el terrorismo del grupo radical Boko Haram. Éste es hoy el mapa de Nigeria, un país que vive un año de violencia como pocos en su historia.

A la inestabilidad y situación de violencia que se lleva viviendo desde hace años en la región del Delta del Níger, -y a los conflictos interétnicos que siempre laten en la mayoría de países del continente africano- se suma ahora la investidura de un cristiano como presidente del país: Goodluck Jonathan.

Eran una elecciones que enfrentaban a un líder cristiano del sur, Jonathan, y a un musulmán del norte, Mahamadou Buhari, el líder opositor con más opciones. Este enfrentamiento es lo habitual en el país, como también lo es la tradición de alternancia en el gobierno: un presidente musulmán, uno cristiano… el problema es que Jonathan ha sido presidente desde la enfermedad de su predecesor Umaru Yar Adua (musulmán) en febrero de 2011 hasta la celebración de las elecciones el pasado abril; por lo que algunos consideran que el turno del presidente cristiano ya pasó, a pesar del resultado que hayan dado las urnas.

Jonathan Goodluck ha sido gobernador del Estado de Bayelsa -una de las mayores zonas productoras de petróleo, constituyendo un 30% de la producción total de Nigeria- tras varios años de trabajo en éste como diputado. Ha sido siempre un firme defensor de un reparto más equitativo de los beneficios del crudo, pidiendo para ello la revisión de diversas normas institucionales que regulan esta actividad, tales como la Ley sobre Uso del Terreno y la Ley del Petróleo, que considera frenan el desarrollo económico de la región del Delta.

En diciembre de 2006 Jonathan es escogido por Umaru Yar Adua como su “segundo” para las elecciones del país, elecciones que ganan en 2007 convirtiéndose en vicepresidente y presidente del país, respectivamente, en un gobierno centrado en dos aspectos fundamentales: acabar con la violencia en la región petrolera del sur y luchar contra la corrupción.

En febrero de 2010 Yar Adua cae enfermo y Jonathan asume internamente el poder, hasta la muerte del presidente en mayo de ese mismo año. Es entonces designado presidente provisional de la república por el Congreso hasta la celebración de unas elecciones libres, en abril de 2011.

El principal opositor en estas elecciones tiene también, por su parte, una larga trayectoria política, aunque bien diferente: Mahamadou Buhari fue el séptimo presidente de Nigeria, tras dar un golpe de estado en diciembre de 1983. Gobernó hasta que en 1985 fue derrocado por otro golpe militar, que dio el poder a Ibrahim Babangida. Tras décadas de escasa actividad política, fue candidato a la presidencia en 2003, 2007 y 2011, no llegando a alcanzar la victoria en ninguna de las ocasiones.

Eran unas elecciones interesantes, tensas, e incluso abrumadoras por la cantidad de población y de votantes en los comicios. Más de 73 millones de votantes registrados, en un país que parece hoy más distante que nunca entre norte y sur, cristianismo e islamismo, por la actuación del grupo terrorista Boko Haram, que parece no estar dispuesto a aceptar la voluntad aplastante del país: han sido más de 10 millones de votos de diferencia los que han dado a Jonathan el mando de Nigeria.

Este grupo, declarado como milicia islámica, identifica como su objetivo principal –en palabras hace años de su fundador a BBC- “rechazar que el mundo es una esfera, el darwinismo y la teoría de que la lluvia proviene del agua evaporada por el sol”. Persigue la imposición de la sharia en el país y se opone por tanto al actual gobierno de Jonathan.

Fue conocido internacionalmente en julio de 2009, cuando el gobierno de Yar Adua comienza a investigar las denuncias y rumores acerca de su existencia como grupo armado. Varios integrantes fueron detenidos a raíz de estas investigaciones, lo que provocó fuertes enfrentamientos con las fuerzas militares, en los que murieron unas 700 personas, entre ellas el fundador de Boko Haram.

En enero de 2010 se reanudan los ataques por parte del grupo –matando a cuatro personas- y en septiembre libera a 700 presos en el estado de Bauchi. En diciembre de ese mismo año, 92 de sus miembros son encarcelados acusados de perpetrar un atentado con coche bomba en un mercado público.

Con las elecciones en vista, es en 2011 cuando la actividad de Boko Haram se acelera: se les considera autores de el asesinato en enero de un candidato a gobernador, su hermano y cuatro agentes de policía, y el 29 de marzo hace pública su entrada en la escena nacional mediante la emisión de un comunicado en que declaraban como único objetivo “luchar contra Dios”. Una lucha que “se desarrollará en Nigeria y pronto aparecerá en Estados Unidos de América por su carácter de opresor”.

Desde entonces, son múltiples los ataques que se asocian a esta milicia, entre ellos el ataque el 1 de abril a una comisaría de policía de Bauchi, el 9 de mismo mes el bombardeo de un centro de votación en Maiduguri (estado de Borno) y de la oficina en esta misma ciudad de la Comisión Electoral Nacional Independiente el día 15; además del asesinato de varias personas en otro incidente ese mismo día.

El 20 de abril Boko Haram mata a un clérigo y varios policías, el 22 libera a 14 presos en un fuga en la cárcel de Yola (estado de Adamawa) y en mayo es culpado por la serie de atentados del día, que dejaron 15 muertos.

Entre tanto, exigencias para la paz por parte del grupo –dimisión del gobernador de Borno y reclamación de la mezquita en la capital de Maiduguri- y la oferta de amnistía el pasado 9 de mayo por parte del gobernador, rechazada por la milicia.

El pasado domingo se celebró la investidura formal como presidente de Goodluck Jonathan, que ha hecho un llamamiento a la unidad del país que, pese a su enorme riqueza –según sus palabras- vive momentos difíciles. Al amparo de la consigna “todos juntos vamos a unificar nuestra nación”, se ha mostrado decidido a “mejorar el nivel de vida de toda la población, del norte al sur, del este al oeste” sin dejar que “nadie explote las diferencias religiosas o lingüísticas para enfrentarnos a unos contra otros”.

Nigeria está avanzando hacia su reconciliación, intentando generar una unidad hoy debilitada a la vez que se investiga la ola de violencia vivida en los meses de abril y mayo, por medio de una comisión de 22 miembros que investigarán todo lo acontecido.

El presidente amplía su compromiso por la lucha por la justicia a todo el territorio, no centrándose únicamente en el desarrollo y mejor reparto de las riquezas de la región sureña de Delta, sino también dirigiendo sus esfuerzos a la eliminación del terrorismo y de la violencia por motivos religiosos.

Esperemos que tenga tanta voluntad para esta segunda y ardua tarea.

Fuentes:

www.guinguinbali.com

www.afrolnews.com

www.elmundo.es

www.elpais.es

www.icg.com

Sol

Publicado: 21 mayo, 2011 en Artículos

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Negros, blancos, jóvenes, ancianos, hippies, pijos, punkies, hombres, mujeres, parados, mileuristas y trabajadores fijos.

Sol, España, Europa, el mundo: somos todos.

Todos los que estamos cansados, que llevábamos demasiado callados, dormidos. Todos los que vemos que este sistema debe cambiar, que ya no se ajusta -y que no importa ya siquiera si alguna vez lo hizo- a las personas a las que se supone que engloba.

La plaza de Sol nos está dando la mejor lección posible para reflexionar sobre lo que tenemos, queremos y estamos dispuestos a crear. Nos ha dado la alegría de la unión; nos ha mostrado el valor de la espontaneidad y la solidaridad. La oportunidad de andar por las calles colindantes a la plaza para descubrir cómo la gente se relaciona, se conoce, se ayuda y crece por un sentir común. Es la esperanza y el orgullo de lo que todos somos y podemos ser.

 

Por el megáfono oímos que se necesita leche de soja y paladín para el chocolate con churros del desayuno de quienes han hecho de la calle su hogar. Alcohol no: esto no es un botellón. Los voluntarios de “respeto” suben y bajan la cinta junto a la acera al son del semáforo para ayudarnos a no entorpecer el tráfico: ante todo, la lección de respetar a quien no quiere manifestarse. Los voluntarios de limpieza barren durante todo el día, mientras los de enfermería recorren la plaza protector solar en mano. Tiendas de campaña, personas de todas las condiciones y edades, pero también guardería, puestos de información, de enfermería, de medios audiovisuales. Un país en una plaza. Organizado de forma asamblearia, donde votamos a mano alzada si cambiar las horas de asamblea de la una a las ocho para esquivar el calor; donde también se ha pensado en quien no oye, y junto al megáfono una voluntaria nos habla en lenguaje de signos.

 

 

“No somos antisistema, el sistema es antinosotros”, “Ningún ser humano es ilegal” “Que no se apague Sol el domingo”. Miles de pancartas decoran el centro de Madrid, miles de personas reflexionan en él. No buscamos influir en el voto de nadie, buscamos unirnos por una necesidad común de cambio. Por ello, se pide también que evitemos las consignas políticas, y lo respetamos y compartimos. Ésta no es una lucha contra ningún partido político, es una lucha como respuesta a un sistema que ya no sirve, que excluye, que margina, que se nos ha ido de las manos. No es una lucha “en contra”, es más un camino hacia algo deseado y necesario; es nuestro camino.

 

 

Andar en Madrid es hoy un privilegio que debemos agradecer a todos aquellos que estos días están tapando las calles. Estamos cambiando, y eso nunca debería precisar la autorización de ningún órgano administrativo, sea cual sea el día en que decidimos unirnos en esas calles nuestras y de todos, y pase lo que pase alrededor.

Estamos aprendiendo, de todos los que demuestran en estos días en Madrid y toda España que la unión no sólo hace a fuerza, sino también el aprendizaje y el respeto.

Estamos disfrutando nuestra mente, nuestra dignidad, nuestros derechos y nuestra libertad. Estamos aprovechando aquello por lo que tanto lucharon nuestros padres y abuelos: estamos siendo democráticos, ejerciendo nuestra libertad respetando la del otro. Estamos en Sol, en las plazas de todo el país y de fuera de él, estamos en Madrid o fuera, en las calles o en casa: pero estamos juntos. Porque hoy, todos somos Sol.

La democracia es tu elección, UTILIZALA!!!

Podemos pensar que algo cambiará, viendo testimonios como éste.

Espero que os guste tanto como a mi.