Sol

Publicado: 21 mayo, 2011 en Artículos

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Negros, blancos, jóvenes, ancianos, hippies, pijos, punkies, hombres, mujeres, parados, mileuristas y trabajadores fijos.

Sol, España, Europa, el mundo: somos todos.

Todos los que estamos cansados, que llevábamos demasiado callados, dormidos. Todos los que vemos que este sistema debe cambiar, que ya no se ajusta -y que no importa ya siquiera si alguna vez lo hizo- a las personas a las que se supone que engloba.

La plaza de Sol nos está dando la mejor lección posible para reflexionar sobre lo que tenemos, queremos y estamos dispuestos a crear. Nos ha dado la alegría de la unión; nos ha mostrado el valor de la espontaneidad y la solidaridad. La oportunidad de andar por las calles colindantes a la plaza para descubrir cómo la gente se relaciona, se conoce, se ayuda y crece por un sentir común. Es la esperanza y el orgullo de lo que todos somos y podemos ser.

 

Por el megáfono oímos que se necesita leche de soja y paladín para el chocolate con churros del desayuno de quienes han hecho de la calle su hogar. Alcohol no: esto no es un botellón. Los voluntarios de “respeto” suben y bajan la cinta junto a la acera al son del semáforo para ayudarnos a no entorpecer el tráfico: ante todo, la lección de respetar a quien no quiere manifestarse. Los voluntarios de limpieza barren durante todo el día, mientras los de enfermería recorren la plaza protector solar en mano. Tiendas de campaña, personas de todas las condiciones y edades, pero también guardería, puestos de información, de enfermería, de medios audiovisuales. Un país en una plaza. Organizado de forma asamblearia, donde votamos a mano alzada si cambiar las horas de asamblea de la una a las ocho para esquivar el calor; donde también se ha pensado en quien no oye, y junto al megáfono una voluntaria nos habla en lenguaje de signos.

 

 

“No somos antisistema, el sistema es antinosotros”, “Ningún ser humano es ilegal” “Que no se apague Sol el domingo”. Miles de pancartas decoran el centro de Madrid, miles de personas reflexionan en él. No buscamos influir en el voto de nadie, buscamos unirnos por una necesidad común de cambio. Por ello, se pide también que evitemos las consignas políticas, y lo respetamos y compartimos. Ésta no es una lucha contra ningún partido político, es una lucha como respuesta a un sistema que ya no sirve, que excluye, que margina, que se nos ha ido de las manos. No es una lucha “en contra”, es más un camino hacia algo deseado y necesario; es nuestro camino.

 

 

Andar en Madrid es hoy un privilegio que debemos agradecer a todos aquellos que estos días están tapando las calles. Estamos cambiando, y eso nunca debería precisar la autorización de ningún órgano administrativo, sea cual sea el día en que decidimos unirnos en esas calles nuestras y de todos, y pase lo que pase alrededor.

Estamos aprendiendo, de todos los que demuestran en estos días en Madrid y toda España que la unión no sólo hace a fuerza, sino también el aprendizaje y el respeto.

Estamos disfrutando nuestra mente, nuestra dignidad, nuestros derechos y nuestra libertad. Estamos aprovechando aquello por lo que tanto lucharon nuestros padres y abuelos: estamos siendo democráticos, ejerciendo nuestra libertad respetando la del otro. Estamos en Sol, en las plazas de todo el país y de fuera de él, estamos en Madrid o fuera, en las calles o en casa: pero estamos juntos. Porque hoy, todos somos Sol.

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