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Entrevista al Jefe de la Misión Diplomática de Palestina en España, Musa Amer Odeh.

Estos días hemos visto a Mahmud Abbas solicitar al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) su ingreso como miembro de pleno derecho. ¿Por qué acudir a la ONU antes de conformarse como estado?

Nosotros declaramos nuestra independencia en 1988, a través de nuestro parlamento en el exilio, que representaba a nuestro pueblo dentro y fuera de Palestina, en la diáspora. Desde entonces, hemos sido reconocidos por más de 100 países, incluidos varios miembros del Consejo de Seguridad, como China, Rusia o India.

A pesar de esto, después de 20 años de conversaciones con Israel, -desde las conversaciones de Madrid en 1991- desafortunadamente, no hemos conseguido nada.

Durante este tiempo, los israelíes han incrementado las actividades de asentamientos, pasando de menos de 190.000 a más de medio millón existentes hoy. No sólo han seguido construyendo asentamientos judíos, sino que han levantado un muro en el corazón de la tierra palestina -no en las fronteras israelíes- confiscando nuestra tierra y demoliendo nuestras casas, especialmente en Jerusalén Este, donde no nos permiten construir, puesto que están intentando convertirla en una ciudad puramente judía, negándonos los permisos de construcción.

La Hoja de Ruta aprobada en 2003 por la comunidad internacional y por el Consejo de seguridad por medio de la resolución 1515, establece obligaciones para palestinos e israelíes; obligaciones que cumplimos pero frente a las que Israel no ha hecho nada: la primera obligación de los israelíes era terminar con la política de asentamientos, pero desde entonces hasta hoy estos asentamientos se han cuadriplicado.

¿Es esta petición a la ONU una llamada de atención a la comunidad internacional sobre la situación que vive Palestina?

A partir de esta experiencia negativa de estos casi 64 años, hemos decidido optar por otra vía. Así, entendemos que hay que sentar unas nuevas bases; puesto que creemos en la negociación, pero hoy ya queremos dar el paso de ser población ocupada a Estado ocupado, y en esos términos, negociar con el Estado ocupante.

Creemos en seguir negociando con los israelíes, pero sobre otras bases, porque con las existentes no ha sido posible. Por ellos, pedimos a las Naciones Unidas que nos reconozca como Estado, con las fronteras marcadas en 1967 y Jerusalén Este como capital.

No buscamos deslegitimar a Israel, pero sí le estamos diciendo a la comunidad internacional que ya es suficiente. No podemos seguir viviendo en el régimen de apartheid y ocupación al que nos tiene sometidos Israel.

Lo único que buscamos es tener paz con los israelíes, nosotros no los elegimos a ellos, ni ellos a nosotros, pero aquí estamos, y aquí están ellos, y tenemos que buscar la forma de vivir juntos: su estado y el nuestro.

No buscamos deslegitimarlos; por el contrario: si obtuviéramos el reconocimiento como Estado y la paz, eso legitimaría a Israel, legitimaría sus fronteras y su territorio.

¿Cuál sería la principal diferencia entre ser un territorio ocupado o un país ocupado?

La situación es completamente diferente, y significaría que todas las actividades israelíes en nuestro territorio serían ilegales.

¿Y la principal ventaja de ser un Estado miembro de las Naciones Unidas?

Seríamos un estado miembro de la ONU ocupado por otro miembro, lo que haría que el asunto fuera prioritario para las Naciones Unidas, y su solución, por tanto, más urgente.

¿Qué les parece la opción que proponen algunos países como más viable, de reconocerles no como Estado miembro sino como observador?

Nuestra solicitud formal es la de ser miembro de pleno derecho. Si obtuviéramos nueve votos y no hubiese veto, esta petición sería trasladada a la Asamblea General y se discutiría entre los miembros, situación en la que creemos que seríamos aceptados.

Pero EEUU ya anunciado que usará su derecho a veto si esto ocurre…

Sí.

En ese caso, si finalmente EEUU hace uso de su derecho a veto, pediremos a la Asamblea General que se nos reconozca como Estado no miembro; pero siempre como Estado y no como “entidad”, como es el caso del Vaticano o fue el de Suiza –que fue durante 6 años estado observador, no miembro-.

Ustedes están reclamando las fronteras de 1967. ¿Cuáles son las fronteras que propone Israel, si es que éste es realmente el punto que está frenando las negociaciones?

No hay fronteras propuestas por Israel. Parece que lo que buscan realmente es perpetuar su ocupación. Hablan de paz, pero en realidad, con sus actos, están creando la guerra contra los palestinos; confiscando nuestra tierra, construyendo asentamientos, continuando la expansión del muro en el territorio palestino, arrestando y matando a nuestra población, demoliendo nuestras casas y ocupando Jerusalén Este, en contra de la ley y de las distintas resoluciones internacionales.

Estamos pidiendo un 22% de la Palestina histórica. Hemos reconocido y reconocemos al Estado israelí desde 1993, con la firma de los Acuerdos de Oslo, y lo que demandamos hoy es que se nos reconozca a nosotros.

¿Por qué no reconocer a Israel como Estado “judío”?

Ahora se nos exige por parte de Israel que, a pesar de haberle reconocido como estado desde hace casi 20 años, lo reconozcamos como estado judío, exigencia que no ha hecho a ningún otro país, y que además de constituir una provocación evidente, no podemos aceptar, porque afectaría a los derechos de 1.000.000 de palestinos que viven en Israel –que no fueron a Israel, sino que Israel “vino” a ellos- que de esta forma perderían sus derechos.

Ya reconocimos en su momento a Israel como Estado, lo que no vamos a hacer es reconocerlo como estado judío. Es una provocación y no vamos a aceptarla, es una demanda sólo hacía los palestinos, y no entendemos el porqué: el único que tiene que reconocer al otro Estado es Israel, y no poner nuevas exigencias como ésta de reconocer el carácter judío del estado israelí.

¿Es éste un conflicto religioso?

No. Es un conflicto político y, en nuestra opinión, no se debe incorporar la religión a este asunto. Queremos pedir a la comunidad internacional que se de cuenta de lo peligroso que puede ser darle un cariz religioso a un conflicto tan complicado. Para nosotros, Palestina es un Estado para todos sus ciudadanos: hay árabes, hay cristianos y hay judíos, y es lo que estamos pidiendo también a Israel: que sea un Estado para todos, no sólo para los judíos, también para los palestinos que viven –y vivían antes de la proclamación de Israel como Estado independiente- en su territorio. Si no, ¿qué pasará con ellos?

El reconocimiento a Israel como estado es algo que ya terminamos hace años, ya les reconocimos… lo que pedimos hoy es que nos reconozcan a nosotros.

No ha sido fácil para los palestinos ceder a Israel el 67% de la Palestina histórica, un importante y doloroso paso que ya dimos, y hoy queremos ser un Estado, junto a Israel, y sin más territorio que el fijado en la Hoja de Ruta de 1967.

¿Por qué se opone Israel a las fronteras de 1967?

Porque claman que no son seguras, que no pueden defender sus fronteras. Pero Israel es la primera potencia militar del mundo, tiene armas nucleares… mientras nosotros ni siquiera tenemos ejército.

Palestina es el lado débil que necesita defenderse, no Israel, y la única garantía para la seguridad de todos es la paz, no las armas, ni la militarización: la paz es la única garantía para la seguridad de Israel y no vendrá de la mano de la ocupación. Tenemos que terminar con la ocupación.

Necesitamos, queremos y merecemos nuestra libertad. Estamos perfectamente preparados para tener un estado democrático y moderno, y para mantener la estabilidad de la región. No podemos continuar así, necesitamos ser libres; más aún en un momento como el actual en que el mundo árabe podríamos decir que está “despertando”; Palestina no debe quedar apartada de nuevo.

Sólo queremos que se respeten nuestros derechos. Sabemos no tenemos el apoyo de EEUU -por el fuerte lobby judío que existe en este país- pero esta actitud nunca traerá la paz ni la seguridad a Israel, la única forma de tener estabilidad y seguridad es la paz, y la paz necesita de la justicia, y no hay justicia mientras se continúe una ocupación.

El pueblo palestino lleva demasiados años sufriendo por una situación que no viene de sus actos, no habían hecho nada para acabar así. No somos ni éramos responsables del sufrimiento judío en la segunda guerra mundial, pero hemos pagado sus consecuencias.

¿Estado palestino, cuándo?

Esperemos que ya, este año.. ayer.

Ese es nuestro derecho, y llevamos esperando demasiados años.

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Tras los últimos acontecimientos en Libia, ¿podemos hablar ya de una caída definitiva del régimen de Gadafi?

Parece claro que la caída del régimen ya se ha producido, no sólo en términos de control geográfico de la mayor parte del país por parte del Consejo nacional Transitorio (CNT) sino por el hecho de que las fuerzas leales a Gadafi no han ofrecido resistencia como se suponía en principio en la etapa de asedio a Trípoli, la capital.

En cualquier caso es sabido que el hecho de que el propio Gadafi no haya sido detenido obliga a mantener la cautela, porque significa que conserva todavía capacidades para seguir controlando esta nueva etapa de la historia libia. Recordemos que ciudades como Sirte y Derna, donde aún se están produciendo combates, han sido leales hasta ahora a Gadafi, y que todavía queda también la duda de si la no resistencia armada en Trípoli por parte de las fuerzas leales a Gadafi significa una derrota o un cambio de táctica encaminada a entrar en un periodo de guerra de guerrillas, provocando una inestabilidad que se aproveche de las previsibles fracturas y fragmentación de las nuevas autoridades.

En este escenario, ¿cuál será ahora el papel de la OTAN?

Partiendo de la idea de que el papel de la OTAN ha sido fundamental para legar a la situación actual, es decir: sin el apoyo aéreo y el asesoramiento de la OTAN a las fuerzas rebeldes no habríamos llegado en seis meses al derrocamiento del régimen libio; se sienta un precedente negativo muy importante por la manipulación de las resoluciones de la ONU, diseñadas para la protección de la sociedad civil y que sin embargo se han utilizado fundamentalmente ara apoyar a uno de los bandos combatientes y provocar la caída del régimen. Es un precedente que considero negativo y que seguramente nos costará en el futuro.

A partir de este momento, la OTAN deja de ser protagonista, y lo fundamental ahora es tener claro que lo que toca es reconstruir un país, con una enorme riqueza gasística y petrolífera –quiero decir con esto que no se empieza de cero- pero en un esfuerzo fundamentalmente civil, que una organización como la ONU debe liderar junto a cooperando con las nuevas autoridades. El protagonismo tiene que ser obviamente libio, nada tiene que ser impuesto desde el exterior pero, acompañando ese proceso, desde luego la ONU debería ser por legitimidad y capacidad el organismo externo que facilite la coordinación en todos los aspectos.

¿Por qué se ha apoyado, a partir como apunta anteriormente de la manipulación de las resoluciones de la ONU, a un bando concreto?

El hecho es que es la primera vez en que de forma tan explícita se utilizaba el Principio de Responsabilidad de Proteger (PRP) en una resolución de la ONU, no sólo en la1970, sino fundamentalmente en la 1973, así es como quedaba reflejado.

En cualquier caso, creo que lo que hay que entender es que ha habido un fallo por parte de los gobiernos occidentales, que creyeron en primera instancia que así como Ben Alí había caído y Mubarak había caído, Gadafi iba a hacer exactamente lo mismo: desaparecer de la escena política intentando mantener sus privilegios económicos y la inmunidad del sistema judicial interno.

Desde ese punto de vista, cuando Gadafi muestra su voluntad de resistir nos encontramos con que el instrumento con que cuenta la comunidad internacional no es el adecuado para impedir que siga dominando libia, y por lo tanto se utiliza este instrumento manipulándolo y forzándolo mas allá de sus límites, para provocar un resultado que no estaba inicialmente calculado, que era el de provocar la caída del régimen a través de una intervención militar como ha sido la de la OTAN.

Los líderes del CNT libio han declarado que su objetivo no es formar gobierno, sino “guiar al país a elecciones libres el establecimiento de una constitución para Libia”, y han anunciado elecciones en 8 meses, ¿qué cree que se puede esperar de este nuevo gobierno? ¿hablamos de una sustitución de Gadafi por otros líderes que perpetúen el mismo sistema, o realmente Libia está avanzando hacia una democracia participativa?

Esa es precisamente la principal inquietud mirando hacia el futuro, porque teniendo en cuenta los perfiles de las cabezas más destacadas de ese consejo nacional transitorio es obligado reconocer que han sido estrechos colaboradores de Gadafi durante mucho tiempo y que, más bien, han saltado de un barco que creían que se hundía para intentar seguir flotando en otro -el CNT- y que ninguno de ellos tiene un acreditado currículum como demócrata o respetuoso con los derechos humanos.

Si a eso le añadimos las facturas entre ellos, el hecho de que básicamente el CNT donde tiene su peso específico es en la cirenaica y la tripolitana difícilmente va a aceptar un liderazgo de la cirenaica -pongamos que son dos regiones históricamente no sólo separadas sino enfrentadas-… todo eso hace pensar en muchas dificultades para poner en marcha esta etapa.

El CNT ojalá cumpla la promesa que hicieron inicialmente de que ninguno de sus miembros se presentaría a esas hipotéticas futuras elecciones, pero es difícil lograrlo mirando a tantas otras experiencias; que individuos que pueden decir que gracias a ellos se ha producido esta caída del régimen de Gadafi, vayan a renunciar a la posibilidad de obtener un beneficio propio y para los suyos.

Desde esa perspectiva el CNT es una entidad que genera más inquietudes que esperanzas a día de hoy.

¿Representará la caída de Gadafi y la formación de un nuevo gobierno libio una mayor apertura e integración de libia en el sistema internacional?

Desde una perspectiva interna, la posibilidad de que emerja un sistema democrático en Libia ahora es una posibilidad entre otras, desde mi punto de vista desde luego no la mas probable. No hay una experiencia de una sociedad libre por esas fracturas internas y tribales que antes mencionaba, luego esto puede llevarnos a un escenario en que se produzca una apertura relativa, pero no suficiente para llegar al final a un sistema plenamente democrático.

Con respecto al exterior, después de haber superado la etapa de aislamiento y sanciones internacionales, recordemos que Libia desde 2003 se había reincorporado al escenario internacional, en una inteligente jugada táctica por parte de Gadafi, en la medida que es un importante productor de petróleo de calidad y codiciado por muchos países. Todos los países occidentales, y eso incluye a España, han estado inmersos en una carrera desesperada para ganarse los favores del dictador Gadafi.

En esa misma línea, la Libia de mañana sigue teniendo petróleo, sigue teniendo gas, y por lo tanto suponemos que éste será el elemento fundamental que lo volverá a reintegrar en el escenario internacional y por tanto habrá amplitud de relaciones con muchos países, no sólo potencias tradicionales occidentales sino también otros como China o Qatar.

Tras la caída de Gadafi, ¿es el momento ya de Siria? ¿acelerará la transición libia la caída de Bashar?

Es tentador jugar a ese tipo de esquemas: después de Ben Alí cae Mubarak después de Mubarak Gadafi y ahora el siguiente tendría q ser El Asad. Más allá de esa generalización de la, desde mi punto de vista, mal llamada “primavera árabe”, cada caso tiene sus particularidades.

A día de hoy, en Siria, en términos estructurales, parece claro que el tiempo corre en contra del régimen de Bashar El Asad. Tiene los días contados, pero también es cierto que cuenta con varias ventajas que no tenia el régimen de Gadafi para poder sostenerse en un estado de poder. Recordemos que en su día, desde la operación Tormenta del Desierto, que tumbó en el 91 a Saddam Hussein e hizo ver ya que su tiempo político había terminado, hasta que fue finalmente derrocado, detenido y posteriormente ahorcado pasó más de una década.

Una cosa es que Bashar esté estructuralmente tocado y otra que el colapso del régimen se vaya a producir mañana.

Una ventaja fundamental que tiene Siria a día de hoy es la certeza de que no va a tener que enfrentar una intervención militar como la libia, puesto que las potencias occidentales prefieren hoy el estatu quo del régimen de Bashar como un mal menor, ya que cualquier alternativa –sobre todo la del protagonismo islamista- consideran que sería todavía peor.

Bashar se enfrenta únicamente a enemigos internos, en la actualidad muy fragmentados. Todavía es cuestión de esta semana la creación de un Consejo Nacional Sirio con algunos miembros de la oposición, en el camino de lo que fue el CNT libio, pero que claramente no ha llegado aún a ese punto. Por lo tanto El Asad se enfrenta a una población fragmentada, descontenta y que no parece que ponga en cuestión el control del juego todavía.

Parece que El Asad no tiene respaldo completo de parte de sus Fuerzas Armadas: en la represión, hasta el momento, participan dos cuerpos de élite, la Guardia Republicana y la División Acorazada, que suponen unos 20.000 soldados que se coordinan con los servicios secretos y los grupos paramilitares, todos ellos pertenecientes a la minoría religiosa alauí, de la que forma parte el presidente, aunque el país es mayoritariamente suní.

El grueso de los cerca de 300.000 reclutas del Ejército sirio y los pilotos de la Fuerza Aérea son suníes.

Algunos expertos señalan que será en los próximos meses, cuando la oposición se arme y comiencen a ser necesarias las fuerzas armadas, cuando comenzará, como en el caso libio, la división en el ejército y el final del régimen ¿Se dividirá el ejército sirio como ha hecho el libio? ¿esperamos que sea entonces cuando comience la caída del régimen de El Asad?

Desde luego esa es una de las posibilidades, la más inquietante para el propio régimen. Recordemos que el poder hoy se sustenta fundamentalmente en la cohesión del clan El Asad, (cohesión q no esta en cuestión) perteneciente a la minoría alauí –un 10 o 12% de la población siria- y en la cohesión de las fuerzas de seguridad y defensa que, aunque en su nivel de tropa son fundamentalmente suníes, puesto que la mayoría de la población siria lo es, es sus cuadros de mando son abrumadoramente alauíes.

Luego desde ese punto, en la medida en que el régimen solo deba enfrentar crisis que lleven a la utilización de fuerzas de seguridad o paramilitares contra la población, hoy en una ciudad y mañana en otra, le es suficiente con esos 20.000 soldados más leales. Por el contrario, si la crisis se produjese simultáneamente en varias ciudades obligaría al régimen a tener que desplegar medios de seguridad y defensa simultáneamente en varios lugares, o lo que es lo mismo, tendría que meter en juego a unidades no tan leales. Eso es lo que efectivamente puede provocar fracturas mucho más significativas de las que ha habido hasta ahora, en la medida en que haya soldados suníes que no quieran disparar contra la población civil.

Solamente hemos visto hasta ahora pequeños indicios de que esto pueda ocurrir, pero básicamente porque, como digo, no ha sido necesario emplear al grueso de las fuerzas armadas.

Si eso llega a ocurrir probablemente nos encontraríamos con el régimen en un momento de extrema debilidad.


Con este ataque Israel ha reconocido de facto su ocupación de la zona, además de su desprecio a las normas internacionales, abriendo fuego contra un barco situado a 68 millas de las costas de Gaza –la Convención del Mar de la ONU fija en doce las aguas territoriales, además de que las aguas de Gaza no son (ni esas doce millas) territorio israelí-. Ha demostrado asimismo su tendencia al uso desproporcionado de la fuerza, al abrir fuego contra un barco cuyos tripulantes no portaban -tal como muestra en un vídeo el propio Ministerio israelí de Asuntos Exteriores- más armas que tirachinas, canicas y palos de banderas –banderas con sus correspondientes palos, para ser más exactos-.

Turquía –país bajo cuya bandera navegaba la flota- calificó la actuación de Israel de “terrorismo de Estado” y la Unión Europea redactó un texto en el que se recoge la condena formal de la ocupación y el bloqueo a Gaza, además del uso desproporcionado de la fuerza.

El mismo día del ataque hablamos con Manolo Espinar, miembro de la ONG Cultura, Paz y Solidaridad Haydeé-Santa María, y padre de Manuel Tapial, uno de los tres españoles que formaban parte de esta flota y del que no se tuvieron noticias durante horas, debido al corte de las comunicaciones que llevó a cabo Israel. En su última retransmisión desde el barco –preparado para ir informando de toda la travesía- Manuel Tapial informaba de que “ya se acercaban los barcos israelíes”. Nada más a partir de entonces.

Eso era todo lo que se sabía durante la rueda de prensa celebrada en el Ateneo de Madrid a las doce del día 31 de mayo. Mientras intervenía en la misma, el integrante de Cultura y Paz ha podido leer una nota que le trasmitía que el Secretario de Estado para la UE había declarado que los tres españoles –su hijo entre ellos- se encontraban bien.

Merece la pena volver atrás con Manolo para entender el desarrollo de estos días, en los que –como demuestran los hechos ahora- no se ha hablado lo suficiente de esta flotilla internacional. Desde Cultura y Paz se ha estado pidiendo, desde su arranque, una atención y una cobertura “preventiva” por parte de los medios de comunicación, que desgraciadamente no ha tenido lugar –salvando honrosas excepciones, puesto que sí ha habido medios, alternativos en su mayoría, que han otorgado la cobertura que se merecía una iniciativa de este tipo-.

Por otro lado, también se solicitó a la Unión Europea y al Gobierno Español que se revisara la carga de los barcos que componían la Flotilla –para evitar la legitimación por parte de Israel del uso de la fuerza con el argumento de que pudieran portar armas- y la protección hasta las costas de la Franja de Gaza –que se suponen no están bajo control israelí al no reconocer formalmente este país la ocupación sobre la zona-. No tuvieron respuesta. La Flotilla navegó con bandera turca hacia Gaza hasta que esta madrugada toparon con los barcos y helicópteros israelíes.

Aunque desde el principio Israel había mostrado su descontento con esta flotilla, y a pesar de que la última semana su maquinaria propagandista comenzó a ser más fuerte y directa –tachando a los  integrantes de “amigos de Hamás”, que buscaban una provocación política, además de ayudar a la organización terrorista- nunca pensaron –nos dice Espinar- que fuera a llegar tan lejos. Cuando Israel empezó a declarar que no iba a permitir bajo ningún concepto la entrada de los barcos en Gaza, los integrantes de la flotilla, y quienes les seguían desde fuera, si comenzaron a tener mayor preocupación por lo que pudiera llegar a pasar en el encuentro con las fuerzas israelíes; pero, según explicaba Manuel Tapial desde el barco, hasta la última noche no fueron conscientes de la intención israelí.

La notificación formal israelí llegó horas antes de interceptar a los buques: cuando se encuentre a sesenta millas de la costa, el ejército israelí intervendrá. Son doce las millas que se consideran como aguas territoriales, pero como ha declarado un militar israelí, su gobierno tiene muy claro su “derecho a defenderse incluso fuera de su territorio” . En efecto, cuando los barcos se encontraban a 68 millas fue cuando la armada israelí abrió fuego. El resultado del ataque es de 9 personas muertas y entre treinta y sesenta heridas.

En su defensa Israel habla de que los activistas portaban cuchillos, de que hubo intentos de secuestro y disparos contra los militares israelíes. En el vídeo que el gobierno israelí ha difundido no aparecen más que tirachinas y banderas.

Espinar nos ha contado que entre los internacionalistas se encontraban un representante del Vaticano de 90 años, dos diputadas alemanas y una israelí… entre otras muchas personas perfectamente identificables como pacifistas –aunque sean “pro palestinas”-. Personas que difundieron previamente al inicio de la travesía un texto explicando el por qué de esta acción: “porque cuando la comunidad internacional nos abandona, los pueblos tenemos la responsabilidad de actuar”.

Para Manolo Espinar, nuestro gobierno y la UE, “son culpables”. Él mismo fue quien acudió al Ministerio de Exteriores para pedir la supervisión internacional de la carga de barcos, pero sólo le respondieron que viajaban bajo bandera turca. En su opinión, Israel masacra y se salta las normas internacionales porque sabe que no tiene consecuencias: sabe que nada le va a pasar. Matar no le cuesta nada; lo que le cuesta y le duele es la información y por eso ha actuado de esta manera, aunque realmente lo que nos ha venido a demostrar es lo que, por otro lado, formalmente no quiere aceptar: que Gaza es un territorio ocupado y que no cuentan para Israel tratados, derechos ni normas internacionales.

Una de las preguntas que cabe plantearse en este punto es qué hacía Israel disparando contra civiles en aguas internacionales. Aunque también deberíamos preguntarnos si se va a repetir la indiferencia de la opinión pública internacional y la impunidad de Israel ante hechos como este.

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(Para Cambio 16)
Raji Sourani es director del Centro Palestino de Derechos Humanos. Este centro  documenta e investiga violaciones de derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO), proporciona apoyo legal a las víctimas y realiza trabajos de asesoramiento a la legislación palestina, promoviendo dentro de la misma la adopción de estándares internacionales en lo que a derechos humanos y democratización se refiere. El pasado mes de septiembre visitó España con motivo de un acto organizado en defensa de la jurisdicción universal española.

Usted es director del Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH) ¿puede contarnos brevemente en qué consiste la labor de este centro?

El Centro de Derechos Humanos Palestino es una organización profesional e independiente que centra su trabajo en la defensa de los derechos humanos y la protección de las victimas con respecto a la ocupación israelí de los territorios palestinos, así como en lo que tiene que ver con la agenda de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Trabajamos para que por la parte israelí se respeten las convenciones de Ginebra y los derechos humanos y  para que en lo respecta a la ANP se impulse un diálogo positivo y constructivo para hacer posible una transición democrática.

En abril el Consejo de Naciones Unidas estableció la creación de una comisión especial -“Fact Finding Mission”– que investigase los hechos acaecidos entre diciembre 2008 y enero de 2009, durante la última ofensiva israelí en la Franja de gaza. El informe realizado por esta comisión acaba de ser publicado, y consta de casi 600 páginas ¿cuáles cree son las aportaciones más importantes del mismo?

Este informe es un documento único y especial, puesto que la mayor autoridad en materia de derechos humanos, el Consejo de Naciones Unidas, decidió crear expresamente una comisión para investigar lo que ocurrió durante esa última ofensiva israelí en la franja de Gaza, algo que es la primera vez que se realiza en lo que respecta al conflicto palestino-israelí. .

Esta comisión ha sido liderada por Richard Goldstone, quien es un reconocido jurista –judío- que formó parte de los Tribunales Penales Internacionales de la ex Yugoslavia, Ruanda y Sudáfrica. Ha contado con un equipo que aportaba gran credibilidad a la investigación, tanto por sus componentes como por los objetivos que perseguía; y aunque no podría decir cuáles son las denuncias más importantes que realiza el informe, puesto que los hechos que recoge han sido ya denunciados por organizaciones palestinas, israelíes e internacionales pero es una recopilación única de los hechos, reconocidos por primera vez por el Consejo de Derechos Humanos (HRC). Además, el Comité del profesor Goldstone ha pedido al Consejo de Seguridad la puesta en marcha de procedimientos y mecanismos especiales para este tema , ya sea creándo un tribunal especial o llevando el caso al tribunal internacional adecuado para tratar las conclusiones del informe sobre  este ataque.
Si Israel no toma las medidas esperadas, debería haber una reacción internacional adecuada.

¿Cuáles serían las consecuencias que esperan que tenga este informe? ¿Realmente piensan que se va a crear un tribunal especial,  que se aplicará la jurisdicción universal o es posible que quede sólo en el papel?

Es difícil hacer juicios, pero lo que queremos es que prime el principio de legalidad, y no la ley de la jungla. Quiero hacer hincapié en que la violación de los derechos humanos no es un tema académico para ser discutido por intelectuales en salones elegantes, sino que estamos hablando de víctimas reales. Lo que esta pasando en Gaza y en los territorios palestinos no tiene precedentes en la historia, ya que se trata claramente de crímenes de guerra perpetrados contra civiles. En caso de que no se pidan responsabilidades, creo que deberíamos estar seriamente preocupados, porque ello significaría, entre otras cosas, que hechos similares podrían ocurrir  nuevamente. Espero que prime la legalidad y espero y rezo porque no continúe esa ley de la jungla que vivimos con la Administración Bush. Al ser una comisión realmente independiente, que no es ni pro palestina ni pro israelí,  creo que es posible se tomen en cuenta las recomendaciones que hace.

Han presentado ustedes una demanda contra varios militares israelíes aquí en España acogiéndose al principio de jurisdicción universal, que actualmente parece va a ser modificada en nuestro país ¿en qué punto se encuentra esta demanda?

Déjeme decir una cosa. Nosotros somos abogados, y  creemos en el predominio de la ley. No es nuestra misión sino nuestra obligación el defender a las victimas y a sus familias. Cuando en un país se niega la legalidad es cuando esas personas tienen que recurrir a la legislación universal. Antes de venir a España, que no era nuestro primer objetivo, acudimos a otros países, como Estados Unidos, Holanda o Suiza, y acabamos viniendo a España porque la legislación lo permite y porque creemos que puede haber una cooperación efectiva con el sistema español. Confiamos en el sistema judicial español y en su compromiso con la legalidad y el fortalecimiento de la jurisdicción internacional.

El ministro prometió cambiar la ley cuando estuvo aquí Tzipi Livny, pero esperamos que no sea así, ya que supondría un retroceso no sólo para las victimas palestinas, sino para la idea de la justicia y de la responsabilidad penal en general, tema en el que España es una referencia internacional .
Si esta demanda no prospera aquí, lo único importante es que nosotros mantendremos la lucha.

¿Por qué tiene Israel tanta capacidad de presión?¿Por qué un país como España, que reconoce la legislación universal,  apoya a los palestinos pero luego da  marcha atrás o se disculpa ante Israel?

Así es la política. Si Israel tiene algo contra Europa, no debería tener nada contra nosotros. Cuando los judíos fueron perseguidos antes y durante la II Guerra Mundial y huyeron de Europa, vinieron a Palestina, donde encontraron seguridad y fueron bienvenidos. Y ahora nosotros somos las víctimas de las víctimas, sin que tengamos ninguna responsabilidad ni culpa, lo que es totalmente injusto. Europa le está proporcionando a Israel una total inmunidad legal y política, y por eso hacen lo que hacen, sin preocuparse. Ayer Netanyahu hablaba con una arrogancia como nunca antes he visto, validando crímenes de guerra. Antes o después la justicia prevalecerá y nadie en la historia ha conseguido escapar para siempre a la acción de la justicia: se celebraron los juicios de Nuremberg, los de Yugoslavia  y un día los criminales de este conflicto afrontarán sus responsabilidades políticas o militares. Por eso una vez más quiero decir que hay una verdadera necesidad de que la Administración Obama se comprometa seriamente con el predominio de la ley ya que si no es así ¿qué sentido tiene por ejemplo su discurso de Berlín sobre los derechos humanos en el que hablaba la igualdad entre todos los seres humanos?.

¿Cree Ud. que Obama va a cambiar algo entre Israel y Palestina?

Espero que sea así. Ha dado algunos pasos en la buena dirección, pero todavía soy muy escéptico.

¿Cree Ud. que puede esperarse alguna solución real para Palestina de Obama o de alguna otra instancia extranjera?

Cuando alguien está asediado y no tiene ni un saco de cemento para protegerse, esa persona morirá. No es que lo digan los palestinos, es que lo dicen las Naciones Unidas, los organismos internacionales de derechos humanos.
Si Obama lleva nueve meses en el puesto y no ha hecho nada, ¿cómo podemos ser realmente optimistas? Por muchas razones no lo soy pero espero que la comunidad internacional tenga el valor para hacer algo que mejore esta situación tan mala, tan trágica  y tan triste. Hay guerra, destrucción, tanto desempleo, tantas injusticias,…

¿Cree Ud. que va prosperar en España su demanda?

Los abogados tenemos una regla, hacer todo lo que podamos para que triunfe la justicia, aunque no sea nuestra responsabilidad que finalmente se consiga. Los palestinos, los ingleses, los españoles, los juristas, los representantes de las víctimas tenemos que luchar con todos los medios a nuestro alcance por el predominio de la ley.
Confiamos en que tendremos éxito, pero si no es así, tampoco es el fin y lo habremos intentado, aunque nos sintamos decepcionados. No querría terminar con una sensación de disgusto o de escepticismo.
Seguiremos luchando, seguiremos gritando, recordando de todas las formas posibles a los políticos este problema de derechos humanos y de injusticia total.

 

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(En colaboración con Irene Arcas)

En 2009, China está de aniversarios. Son fechas que, seguramente, el ejecutivo de Pekín querrá que pasen rápido y a poder ser desapercibidos, aunque esto último no será fácil. Se conmemoran los veinte años de la masacre en la plaza de Tiananmen, los cincuenta del levantamiento en Tíbet en contra de la ocupación china, y también los cincuenta de la huida a India del Dalai Lama y la formación del gobierno tibetano en el exilio, y los veinte de la concesión a éste del Premio Nobel de la Paz. En este mes de marzo los tibetanos rememoran acontecimientos muy importantes de su historia contemporánea, pero no podrán celebrarlos con nadie: las puertas de entrada están cerradas. El gobierno chino -extraoficialmente- ha decidido denegar los visados a turistas y medios de comunicación durante todo el mes, así como cancelar los que ya estaban otorgados, por miedo a posibles manifestaciones con motivo de este quincuagésimo aniversario de los levantamientos tibetanos y el exilio del Dalai Lama. Aunque no existe una orden oficial -al menos pública- de cerrar el paso al Tíbet, diversas fuentes turísticas han confirmado esta noticia, en lo que parece ser una decisión de facto para impedir finalmente que en estas semanas se sumen a las manifestaciones tibetanas ciudadanos o corresponsales extranjeros.

No es la primera vez, y probablemente tampoco la última, que China impide el paso a Tíbet. Haya o no posibilidad de movilizaciones y protestas, lo cierto es que el gobierno de Pekín está tomando casi como costumbre esta opción de cerrar las puertas de la región cuando siente que se avecinan acontecimientos que no va a poder manejar, o que deteriorarán su imagen. De 1963 a 1971 el Tíbet permaneció totalmente cerrado a extranjeros y aún hoy no se conceden visados si no es a través de un viaje de grupo organizado por agencia. El año pasado, con la celebración de los Juegos Olímpicos a la vuelta de la esquina, se organizaron, a favor de la independencia del Tíbet y en contra del gobierno chino, las mayores manifestaciones desde 1989, saldadas, según el gobierno tibetano en el exilio, con 200 muertos -21 según Pekín-. Como una más de las consecuencias derivadas de ello, las autoridades chinas prohibieron la entrada a turistas y periodistas extranjeros durante meses.

Eso no impidió que las protestas de marzo de 2008 se extendieran y fueran conocidas por todo el mundo. El gobierno chino, además de cerrar las fronteras a medios de comunicación y turismo, denegó las visitas al Tíbet de observadores internacionales- como el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), o el del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que vela por el trato recibido por los prisioneros en todo el mundo y que nunca ha obtenido permiso para entrar en el Tíbet-. Aunque China forma parte de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, su gobierno no cooperó con el Comité de Naciones Unidas contra la Tortura (CAT) durante el estudio periódico en el que se revisó la conformidad de China con la Convención, ignorando así sus propias responsabilidades. En las conclusiones de este estudio, el CAT reitera su fracaso ante la petición expresa a China para que proporcionara los detalles de distintos eventos- como las manifestaciones en Lhasa, de marzo de 2008-, a lo que está obligada por su compromiso con la Convención y con el Derecho Internacional Humanitario.

No es de extrañar que Pekín crea que el movimiento en contra de su política pueda ser mucho mayor este año, aunque solo sea por la simbología que se deriva del cumplimiento de medio siglo desde que el Dalai Lama -tras el fracaso del levantamiento tibetano en 1959- tuvo que huir de la región. La presión ya es bien notoria en el Tíbet, donde se registran detenciones de monjes y se somete a estrecha vigilancia a los monasterios. Diversas fuentes informan de que se han producido incidentes y marchas callejeras en Aba -Sichuan-, en tanto que un centenar de monjes han sido arrestados en el monasterio tibetano de An Tuo -Qinghai- y tres personas se han quemado “a lo bonzo” durante la última semana en señal de protesta.

En paralelo a estas prácticas demasiado habituales por parte de China, este año su atención está más centrada en el frente de la comunicación. Pekín está reescribiendo su historia, y no escatima esfuerzos en la campaña que ha montado alrededor de lo que denomina “los 50 años de emancipación de los siervos liberados del feudalismo”. El pasado 2 de marzo se publicaba el libro blanco sobre la región- titulado 50 años de reforma democrática en el Tíbet– en el que las autoridades chinas defienden que el problema tibetano no tiene nada que ver con factores étnicos, religiosos ni humanitarios. Según su forzada visión de la historia, todo responde a un intento de “las fuerzas occidentales antichinas por contener, dividir y demonizar a China”. Por otro lado, las autoridades chinas acusan a los países occidentales de ser los responsables de la situación que vive actualmente Tíbet, por haber “confundido lo correcto y lo incorrecto” y “respaldar a su líder espiritual, el Dalai Lama”1. Además, se refieren a un Tíbet “pre-Pekín” donde “siglos de poder teocrático y servidumbre feudal asfixiaban la vitalidad de la sociedad tibetana”. Curiosa, cuanto menos, esta versión oficialista china que dibuja un Dalai Lama que representaba, y representa, a la “clase gobernante propietaria de siervos” que, en 1959, -siempre según China- abandona, con el objetivo de perpetuar el viejo orden feudal, el acuerdo pacífico sobre Medidas para la Liberación Pacífica del Tíbet, en el que se reconocía la necesidad de reformar el sistema social en esa región.

Cabe recordar que del 10 al 28 de marzo de 1959, la capital de Tíbet, Lhasa, vivió un levantamiento contra la dominación de Pekín, que fue violentamente reprimido por el ejército chino y llevó al exilio del Dalai Lama. A cincuenta años de esta represión, y de la anexión ¿definitiva? de Tíbet como región autónoma china, Pekín es escenario de exposiciones, obras de teatro y danza -entre otras actividades- que celebran y conmemoran lo que el gobierno califica como una inmensa mejora de las condiciones de vida de los tibetanos bajo su régimen.

Fuera del país, la versión que mayor fuerza toma es bien distinta: según la Campaña Internacional por el Tíbet “la represión de los derechos políticos, civiles y religiosos de los tibetanos en respuesta a las protestas del año pasado ha alcanzado niveles no vistos desde los años setenta”. Esta organización londinense denuncia que la represión estatal ha llegado a límites que no se habían visto desde los excesos maoistas de la Revolución Cultural (1966-1976). Por otra parte, el informe Human Rights Situation in Tibet: Annual Report 2008, publicado por el Tibetan Centre for Human Rights and Democracy, denuncia las constantes trabas que el gobierno chino pone a los medios occidentales en lo que a información sobre el Tíbet se refiere, además de señalar que las continuas denuncias en materia de derechos humanos en la región hacen pensar que “China no está aún preparada para ser la próxima superpotencia mundial” –claro, que la actual tampoco podemos decir que sea un ejemplo en esta materia-.

Pase lo que pase en este simbólico aniversario que hoy se inicia, lo cierto es que, cuanto menos, nos sirve para recordar uno de los focos de conflicto más antiguos de la agenda internacional. También nos debería servir para replantearnos los mecanismos internacionales de resolución de confrontaciones que conducen a la violencia, demasiado subordinadas a los imperativos de la real politik, con un fuerte sesgo a favor de los más fuertes. En el Tibet, como en muchos otros lugares del planeta, los intereses siguen arrinconando a la legalidad internacional y a la defensa de los valores y principios de supuesta validez universal. ¿Estamos condenados a que siempre sea así?

Notas:
1.- Europa Press, China acusa a Occidente de sus problemas con Tíbet, 2 Marzo 2009.